Ella

Sólo cuando estuve allí detrás de la puerta con el revólver listo para disparar fue que me di cuenta que las sospechas que tenía desde hacía unas semanas eran verdad.   O al menos eso parecía, todo encajaba.  Mientras más sonaban los chirridos de la cama en la habitación contigua, más histérico y temeroso me ponía, acerque mi oreja a la puerta para poder escuchar mejor, pero el sonido no era constante y sólo escuchaba la cama rechinando, parpadeaba más despacio como si eso le diera más amplificación al sonido, sudaba y me mordía los labios mientras deslizaba mi mano al picaporte, empezaba a sudar cada vez más, me movía lo más despacio y silencioso posible.   Cuando sostuve el frio picaporte en mi mano, me detuve.  Pensé  ¿qué haré cuando abra la puerta?, ¿Disparo así no más?, ¿digo alguna frase ridícula y disparo? O… ¿qué tal que alguien esté armado allá dentro? La casa era nueva, recién me había pasado con mi esposa allí, había sido un regalo de su hermano el cual yo no conocía, pero sabía que tenía mucho dinero y se llamaba Matthew; yo estaba a punto de dañar el historial del hogar con un crimen atroz.  Creí conveniente mirar primero pero todo lo que escuchaba allí dentro no me dejaba pensar, retumbaba en mi cabeza.   Entonces me arme de valor, trague saliva y abrí la puerta unos pocos centímetros, lo suficiente para poder ver, lo que vi me aterro, pasó en unos pocos segundos, había un tipo encima de mi mujer con un pasa montañas y en la mano un pequeño cuchillo, le estaba cortando la cara, tenía la boca cubierta con un trapo sucio y viejo, en la cama había un maletín con un sinfín de instrumentos metálicos, ella forcejeaba y se movía bruscamente para poder liberarse, estaba amarrada a la cama con lo que parecía un fuerte nudo.  eso hacía chillar la cama, mi mujer miro al hueco que se hacía en el umbral de la puerta y me vio, grito con todas sus fuerzas, acto seguido, el tipo reacciono,  me vio y busco su arma, yo disparé primero pero fallé, el tipo disparó y me dio cerca al hombro, caí lentamente. 
 
Se me dificultaba respirar, desde que me case con mi mujer empecé a fumar, y ya sentía las consecuencias en mi cuerpo, me sostuve la herida con la mano libre, aún con la otra mano sujetaba el revólver.   Me sentí mareado por un momento  y me empecé a levantar cuidadosamente, sabía que un loco estaba a escasos pasos de mí, disfrutaba el sufrimiento de mi mujer y yo no quería estar tumbado quien sabe en dónde con pedazos de mi propia carne volando por hay, actué rápido, vi que el tipo no me había rematado porque mi mujer había logrado zafar su brazo del nudo que tenía en la cama, el tipo estaba ocupado amarrándola nuevamente.  Incluso en ese momento pensé en correr e irme de una vez por todas, para siempre.   Me sentía afortunado porque mi mujer ya estaba pagando la culpa por su engaño, para mi suerte y su dilema su amante resulto ser un maniaco sadomasoquista,  cuando me estaba incorporando el tipo se levantó y me disparo pero logré esquivarlo, mientras recargaba el arma, sentí que el haber sobrevivido al primer impacto no había sido suerte, fue una señal.   Acaricie el gatillo de mi revolver y le apunte al tipo, este desesperado se cubrió tras un escaparate al lado de la cama y acelero la recarga del arma.  Sin embargo, en mi cabeza solo palpitaba la idea de que me habían engañado y yo no podía permitir que mi imagen se manchara aún más, yo era un pobre diablo en una gran ciudad.  Moví mi mano unos sentimientos para apuntarle a mi mujer, al mismo tiempo, el tipo ya me apuntaba nuevamente pero quedó perplejo al ver semejante escena.  Entonces mi mujer me miró asombrada y empezó a llorar.   Cerré los ojos y le disparé, de inmediato escuché un ruido en el piso de abajo, me di la vuelta y me recosté en el umbral de la puerta. 
 
Poco a poco mi cabeza se llenó de preguntas, un pensamiento vago inundaba mi cabeza, ¿Tome la decisión correcta? no me atrevía a aceptar por lo menos que había tomado un decisión acelerada,  pero habían armas de por medio, no hay tiempo para pensar.   Finalmente, mire el cadáver como si me fuese a dar la respuesta a mis inquietudes, el tipo se había quedado inmóvil desde el instante que disparé y cuando se percató que lo miraba, sin mirarme y muy nervioso se quitó el pasa montañas y empezó a guardar joyas y dinero en una bolsa que tenía dentro del maletín.   Para mi sorpresa, no era su amante, o quizá era alguien contratado por él para robarle el dinero a mi mujer, a decir verdad, yo apenas me sostenía vendiendo pinturas, mi mujer tenía mucho dinero.   Tenía la caja fuerte en la mesa de noche de su lado de la cama.  Sin darle importancia al robo di un paso adelante y vi que se asomaba alguien con cautela por las escaleras del pasillo.   En adelante, todo empeoro, mientras el misterioso hombre se acercaba al cuarto, yo reconocía su cara, sus rasgos físicos se me hicieron extremadamente familiares, me produjeron un vacío inmenso en el estómago, era un tipo muy blanco y con cabello castaño, repasé y busque en mi cabeza los recuerdos y en un instante me encontré frente al presunto amante de mi esposa.   Aunque también en ese momento no recordé haber visto algo más que una cena amistosa y una reunión inofensiva cuando los encontré a él y a mi esposa juntos.   Entonces mi cabeza se llenó aún más de incógnitas, ¿mate a una mujer inocente?, ¿el que estaba en la habitación era un vulgar ladrón nada más?, ¿la había cagado?  Aún me sujetaba la herida del hombro y bajaba la cabeza para no verle a los ojos al hombre, él pasó su mirada por mi cara y luego por mi brazo dónde tenía el arma, se asomó al cuarto, y al ver semejante cuadro, me robó el revólver y empezó a dispararle al presunto ladrón hasta matarlo. 
 
El tipo calló lentamente al cuerpo sin vida de mi mujer, la sangre le rebosaba la cara y el cuello, yo me empecé a alejar lentamente del umbral de la puerta hasta que el tipo me vio, intentó dispararme pero ya no tenía balas, saltó a atacarme, fui más rápido que él y lo esquive, el dolor de mi hombro se hacía cada vez más profundo,  nos repartimos un par de golpes y puñetazos.  Caímos al suelo y seguimos golpeándonos, finalmente le di una patada contundente y calló por las escaleras, me incorpore y vi que quedó inmóvil, se había desmayado.  Baje las escaleras con cautela y toque su cuello en busca de signos vitales, al parecer no tenía, luego busque su billetera, y cuando la encontré me senté en uno de los escalones, mientras buscaba entre sus tarjetas y papeles su identificación, sentía un vacío inimaginable en el estómago, cuando finalmente lo encontré, deje caer la billetera con todos los papeles, empecé a frotarme el cabello con fuerza, no lo podía creer, leí y releí el nombre del tipo, “Matthew” la había matado a ella y a su hermano, ¿Por qué me lo mantuvo en secreto?, ¿Cuál era la gracia de ocultar que estaba viéndose con su hermano?, ¿Acaso quería darme una sorpresa? No importaba ya, no quería averiguarlo, ya el daño estaba hecho.   Subí las escaleras y busque el arma del ladrón, no demoré en encontrarla bajo la cama, me recosté en el ventanal de la habitación y me coloque el arma en la cabeza, cerré los ojos con fuerza, pero no fui capaz de apretar el gatillo, preferí hacer un pequeño paréntesis en mi nefasto final, busque una libreta y escribí mi historia, relate los hechos, espero que esto se interprete como una carta de despedida.        
 
Cuando los policías terminaron de leer se miraron desconcertados e informaron a sus superiores.   En la escena del crimen se encontraron tres cuerpos y un arma, según la teoría más fuerte de los forenses, faltaba otra arma y un presunto fugitivo.   

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